martes, 28 de diciembre de 2010

DISFRUTANDO LA NATURALEZA


Este proceso que podemos realizar diariamente y en cualquier momento lo utilizamos en algunos momentos de la vida y puede convertirse en una actividad permanente, enriquecedora y de crecimiento espiritual y personal. Todo inicia con aceptarnos tal y como somos, con nuestros defectos y virtudes, dispuestos a crecer y dar de lo que tenemos, a no esperar nada de nadie ni de nada, darnos amor y aceptación sin límites, estar conscientes de que somos seres espirituales con vivencias humanas y disponiendo nuestra mente a transformaciones, no somos perfectos como seres humanos y todos los días podemos ir en la búsqueda de ella y al reconocer nuestros errores, podemos estar dispuestos a cambiar para ser mejores. Nuestros semejantes son nuestro segundo eslabón, la familia, los amigos, mis compañeros de oficina y quienes pueden ser motivo de ayuda y apoyo de nuestra parte, ver en los demás a la naturaleza y admirarla es posible a través de la aceptación de los demás como lo más maravilloso y sorprendente que nos haya podido suceder nos invitará a nuevas relaciones y a transformar las existentes y en especial tendremos la oportunidad de incluir dentro de nuestros sueños e intenciones el bienestar y crecimiento de quienes nos rodean. Aceptar a nuestros hijos, esposa y semejantes tal como son sin querer cambiarlos a nuestro criterio y decisión es disfrutar de la naturaleza. Ayudar a quienes poco o nada tienen y que con pequeños esfuerzos personales y con la búsqueda y apoyo de otros puedan hacer la diferencia para un mejor estar y ofrecer oportunidades para ellos y sus hijos ¿Qué podemos hacer nosotros por ofrecer a los desfavorecidos una mejor calidad de vida? La búsqueda de la realización personal no está afuera de nosotros está adentro y obtenerla no cuesta nada, cuando procuramos vivir el día de hoy como el primero con amor y podamos recordar día a día, minuto a minuto que en los demás estoy yo, que ellos representan mis logros, virtudes  e intenciones, así disfrutamos de la naturaleza.
Buscando un espacio en el campo, la ciudad, cualquier lugar es bueno para hacerlo solamente sentarnos a observar desde los grandes hasta los pequeños detalles de la creación nos ofrece felicidad. Observar un amanecer o atardecer en silencio sin calificaciones, dentro o fuera de la ciudad, ofrece a nuestra mente y cuerpo una sensación sin igual, en cada elemento de nuestro planeta podremos retomar la capacidad de asombro que hemos escondido con el tiempo, sentarnos a la orilla del mar o de un rio a observar el agua y sus alrededores a percatarnos de los sonidos que se suceden, el movimiento que produce el viento y los cambios en los colores con el paso del tiempo, nos generan una paz transformadora y conmovedora.
Cuidando nuestro planeta podemos obtener el disfrute personal y que otros el día de mañana lo logren. En un estudio realizado por científicos se estableció que el hombre logrará llegar a otros planetas y obtener nuevos mundos donde poder vivir, ello será posible 100 años después de determinarse un propósito claro de hacerlo, aún parece esa hora cero no ha iniciado, eso nos dice que los que hoy leemos este documento no estaremos vivos físicamente para verlo y seguramente nuestros hijos y nietos tampoco, entonces proteger esta casa en la que vivimos es disfrutar de la naturaleza, para que hoy vivamos dignamente y para quienes nos precedan cuenten con la certeza de hacerlo en mejores circunstancias. ¿Qué hacemos hoy para que nuestro planeta esté mejor? Podemos hacer muchas cosas, hay especialistas que nos presentan alternativas para lograrlo, disponer nuestro corazón y nuestra voluntad es la solución, los pequeños detalles son los que hacen las grandes soluciones, empezar a conjugar el verbo en primera persona nos la ofrecerá, YO CAMBIO, esperando a que otros lo hagan nos hacemos parte del problema, empezando a hacer nuestra parte sin mirar a los demás encontraremos la respuesta, estaremos disfrutando la naturaleza y reconoceremos que Dios está en toda ella, en nosotros.
Namasté,
Gabriel Orozco Gutiérrez
Santo Domingo, R.D., diciembre 28 de 2010

martes, 21 de diciembre de 2010

POSITIVO Y NEGATIVO

Ante cualquier hecho que se nos presenta tenemos la opción de que lo sucedido se convierta en una situación que nos permita construir o podemos recibirlo como una tragedia que afecta nuestras vidas y descontrola nuestra perspectiva y nuestra vida. Hemos venido aprendiendo con el tiempo que que las circunstancias que se nos presentan son calificadas como buenas y malas, pareciera que dentro de las opciones no es posible una calificación distinta a ellas, por ejemplo ninguna de las dos, podríamos llamarlas ¨son ¨, ¿Es posible no calificarlas y aceptarlas como vienen, como son?
Un hecho positivo pareciera ser una alternativa que sentimos nos favorece, claro está que esta es mi óptica pero ¿Qué pasará si ello afecta a otro? ¿Será positivo para él? Esto me recuerda el ejemplo de aquel que cruza desprevenido sin fijarse que los vehículos pueden golpearlo y por no hacerlo un conductor se estrella contra un edificio ocasionando daños y lesiones a él mismo. Para el peatón, lo sucedido fue un milagro, un hecho positivo, no le pasó nada, para el conductor todo un desastre, sus lesiones personales lo dejarán incapacitado y después deberá responder por los daños ocasionados a los bienes de otros y su vehículo.  El hecho es positivo ¿Para quién?
También puede haber una óptica positiva del ejemplo anterior para el conductor, al reflexionar sobre lo sucedido, decidirá aceptar que lo sucedido ¨fue´ y que como tal tiene de positivo que en vez de lo sucedido todo pudo ser peor, pudo morir en el accidente y bajo esta perspectiva lo sucedido fue positivo, seguramente se dirá ¨Gracias a Dios no paso más¨ podremos decir que la actitud que tomemos ante las situaciones dirán de que magnitud son, por lo tanto podríamos decir que es posible optar por que lo sucedido no es positivo o negativo, es.
Introducir dentro de nuestras vidas una visión diferente, con certeza nos permitirá vivir una vida más amable, cuando aceptamos las cosas como nos vienen, cuando retomemos la felicidad, recibiendo de la vida lo que sembramos no más, dando de lo que nos es vital no de lo que nos sobra. Es cierto que el mundo físico en el que nos desenvolvemos no siempre se adecúa a nuestros deseos, es por ello que las relaciones y las situaciones pueden ser pasajeras y dependen en gran medida de nosotros mismos, estaremos de acuerdo en que si una situación causa resquemor y duda  será inevitable ir en la búsqueda de nuevas perspectivas más alentadoras, porque lo que no podemos esperar es que los demás cambien, ellos están en lo suyo y su estado de comodidad es posible que así permanezca, el cambio vendrá de nosotros si deseamos crecer.
Nuestra actitud proactiva y positiva ante las situaciones determinará  el rumbo de nuestros sentimientos, acciones e intenciones.
Namasté,
Gabriel Orozco Gutiérrez
Santo Domingo, Diciembre 21 de 2010

martes, 14 de diciembre de 2010

INICIANDO UNA MEDITACIÓN

Desde hace unos años cuando nos involucramos como grupo en el proceso de ayudarnos a crecer, hemos iniciado nuestra actividad a través de un proceso de relajación, usualmente nos sentamos cómodamente en la sala donde nos reunimos, buscamos de antemano la forma de disponer de un espacio tranquilo sin mayores ruidos, con luz pero sin excesos, incluimos dentro de los elementos adicionales música de fondo muy suave, clásica, sonidos de la naturaleza y podemos agregar un incienso que perfume amablemente el aire que respiramos, todos estos preliminares nos permiten generar el clima ideal para darnos unos 20 a 30 minutos de encuentro personal, sin calificaciones, para ir en búsqueda de ese yo interno profundo y enriquecedor que hay dentro de cada uno de nosotros, un encuentro superior y trascendente.
Para iniciar esta relajación de nuestro cuerpo y espíritu, cerramos los ojos, repetimos al unísono y mentalmente que percibamos esos sonidos externos que se suceden y poco a poco vamos a empezar a escuchar solamente nuestros sonidos internos, ese cambio inicia una etapa tranquilizante y pausada, nos permite iniciar el aislamiento de nuestra mente y espíritu del aquí y el ahora, el propósito es no pensar en nada, concentrarse en una luz blanca a lo lejos que poco a poco comienza a inundar nuestro espacio y va envolviendo nuestro cuerpo brindando una tranquilidad y paz sin límites, repetir que nuestro cuerpo comienza a relajarse poco a poco de cabeza a pies describiendo cada parte del cuerpo y como va tranquilizándose cada una de ellas, nos permite que la mente entre en ese proceso que evita pensar en algo concreto, fuera de todo raciocinio, si no podemos aislar nuestra mente no es razón para preocuparse es parte del proceso, en la medida en que lo practicamos más y más, nuestra mente se relaja paralelamente con nuestro cuerpo y entramos en una fase de profunda tranquilad sin contratiempos.
Al repetir que nuestro cuerpo está cada vez más y más relajado produce el efecto deseado y sentimos como esa luz blanca se ha apoderado totalmente de nuestro cuerpo y la sensación de ligereza está a la mano. Si este proceso nos genera sueño y se da como consecuencia de la relajación quiere decir que el ejercicio mental nos ha llevado a un nuevo espacio que no controlamos, que estamos en la senda, que poco a poco en nuestras siguientes prácticas entraremos en ese mundo no visible que está allí pero no sabemos donde, que es cierto pero no es real, es ese mundo mágico donde todo es posible y nuestro contacto espiritual es total, hemos accedido al lugar que dentro de nosotros carece de limitaciones y dimensiones.
Adicionalmente al momento de llegar a este instante podremos repetir de manera individual, una frase positiva y corta, que represente un deseo para nosotros, que conjuguemos en presente y en primera persona, un deseo ya realizado que se convierta en un paradigma positivo, que represente algo de lo que ya soy pero que es un deseo porque en mi mundo real parece que aún no es cierto, pero aquí al repetir y asegurar que ya ha sucedido es posible aceptar que ya es real y poco a poco en nuestro mundo real se reflejará como lo hemos deseado en sueños. De esta manera creamos milagros en nuestras vidas, hacemos posible lo que nos proponemos.
Luego pausadamente y con tranquilidad nos proponemos volver nuevamente al mundo físico, iniciamos por repetir que empezamos a mover nuestro cuerpo parte por parte de pies a cabeza, nuestros pies, las piernas, nuestro tronco, los brazos, la cabeza  y por último abrimos los ojos, nos ponemos de pie y estiramos brazos y piernas y un mensaje final de ¨Mucho entusiasmo¨ nos da un horizonte para este día que hoy comienza o que termina.
La sensación que tenemos en este momento es de paz interior sin límites, la energía vital que poseemos es infinita, todo está por realizar, hoy es el primer día de nuestra vida. Lo repetimos todos los días en lo posible dos veces durante 20 o 30 minutos , este comienzo nos permite ir en la búsqueda de una meditación básica, no intentamos con esta narración dar por sentado nada, sólo que esta es una opción, ir en la búsqueda del conocimiento de nuevas técnicas es posible, si hemos logrado que te intereses en realizarlo ya hemos ganado mucho y todo, el resultado que se obtiene de una relajación como la que hemos descrito vamos a mejorarla en próximo documento y podremos enriquecerla con nuevos conocimientos e incluso con acciones que deseemos agregar.
Namasté,
Gabriel Orozco Gutiérrez
Santo Domingo, R. D. Diciembre 14 de 2010

miércoles, 8 de diciembre de 2010

ÉXITO

Todos los días escucho dentro de la mercadotecnia y los medios de comunicación los diferentes significados y usos de la palabra ÉXITO, es sin lugar a dudas el resumen de nuestros sueños, en nuestra actividad laboral, las lecturas cotidianas, en conferencias a las que asistimos vamos en la búsqueda de una mejor condición de vida. Podemos asegurar que desde los púlpitos, las tarimas, los artículos, los libros y en general desde cualquier medio de comunicación encontramos afanosamente el deseo imperioso de ir en la búsqueda del Éxito.
Afirmar que para obtenerlo ¨La educación interior es el camino¨ es una alternativa, es por tanto necesaria la voluntad personal para ir en búsqueda de un sueño, no importa que tan grande, jugosa o deseable sea la recompensa el resultado final sólo es posible a partir de la disposición interior para trabajar en la realización de los sueños. Por lo tanto el éxito se aprende, se construye interiormente y se comparte, es un camino, incorporemos en nuestra conciencia el conocimiento necesario y desarrollaremos la capacidad para crear abundancia en nuestras vidas y experimentar el éxito a nuestro alrededor.
¿Cómo iniciar el proceso? La búsqueda del conocimiento interior hará posible que el conocimiento intelectual se potencialice, ¿de que nos servirá ser excelentes técnicos si no sabemos qué hacer con ello en nuestras relaciones espirituales e interpersonales? He allí un camino, ser mejores seres humanos y encontrar un propósito dará sentido a nuestras vidas. Los grandes pensadores han encontrado un camino espiritual que les ha permitido potencializar sus capacidades científicas, o mejor aún tenemos ejemplos dignos de seres que nos han manifestado su vida espiritual como la esencia y vivieron una vida que es ejemplo para nosotros y nuestros nietos. Podemos simplemente hacer lo cotidiano o darle un sentido a nuestras vidas.
La costumbre de que la vida está llena de sufrimiento y que es requisito para sentir que crecemos soportando las precariedades y las dificultades y que sean el trampolín para crecer, es lo que en gran medida se nos dice es necesario que suceda. Los tiempos modernos, se promulga que para crecer ya no es necesario sufrir ni preguntarse ¿Por qué a mí?, ahora ha venido cobrando sentido que en vez de llorar y entristecerse, elementos que poco ayudan en nuestro crecimiento, aprovechamos los sucesos para tomarlos como referencia y con esta experiencia en vez de dificultades vemos oportunidades, la existencia se convierte en establecer una forma positiva de ver la vida, tener se convierte en un elemento fundamental de nuestra existencia y marca el camino a seguir, ¿será este nuestro deseo?.
El éxito visto desde la óptica del crecimiento a través de establecer una tarea un propósito a nuestras vidas nos ofrece una visión trascendente, el Dr Wayne Dyer dice en uno de sus libros ¨Aprender que tienes una misión heroica y ponerte a la altura de esa misión es lo que te recomiendo….. Todo en el universo tiene un propósito. De hecho, la inteligencia invisible fluye a través de todo con un fin determinado fluye también a través de ti. A fin de experimentar la realidad mágica es necesario efectuar un cambio espectacular y pasar de los resultados a los propósitos.¨
Darnos la opción de encontrar una tarea a nuestras vidas, trascendente, nos llevará por una senda de Éxito diferente, que nos permita dar con amor de nuestras pertenencias más preciadas, nosotros mismos, una percepción alterna como esta permite que perciba mi vida a través de la de los demás, milagrosamente entraremos en un mundo totalmente coherente, perfectamente organizado, conocido, al que podemos acceder y ayudar a otros a hacerlo y de esta manera generar un cambio y crecimiento para todos. Reconocer que somos seres espirituales con vivencias humanas y no al revés, establecerá una senda diferente a recorrer, una senda interior, una ruta mágica que nos llevará a través del Éxito sin precedentes, SER.

Namasté,
 Gabriel Orozco Gutiérrez
Santo Domingo, Diciembre 7 de 2010

SER, POSIBLE

Por alguna razón que parece no podemos explicar hoy no estamos satisfechos con lo que pasa en nuestras vidas, durante muchos años con certeza hemos realizado actividades en nuestras vida que nos proporciona felicidad, prosperidad, crecimiento profesional, empresarial, económico, social y familiar y estamos en la búsqueda de soluciones a nuestros problemas e insatisfacciones a través de acciones mágicas o únicas. Las mágicas son posibles y las únicas son poco probables, las primeras son aquellas en las que las soluciones se producen dentro de nosotros y las segundas son aquellas que se presentan como recetas de cocina en las que describimos con detalle los ingredientes y el procedimiento a seguir para alcanzar el menú deseado.
Una actividad que disfruto es la de cocinar, desde niño veía a mi madre preparar diferentes platos, no prestaba mucha atención a la combinación de los elementos,  me distraía observándola desde disponer los ingredientes, los utensilios y luego observaba como mágicamente esos elementos los combinaba probando paulatinamente la preparación, descubría en cada gesto, comentario y alegría que manifestaba, el amor, la dulzura y  la pasión con que lo realizaba. Ya fueron pasando los años y yo continuaba en la observación hasta que por razones de necesidad cuando mi madre se ausentaba empecé a preparar algunos de ellos para mí o  mis hermanos, paulatinamente ese quehacer lo he venido realizando como decía ella, agregándole el mejor de los ingredientes, mucho Amor. Esta pasión  me ha llevado a convertir ésta en una actividad que comparto con mi familia y mis amigos y he encontrado que la receta únicamente bien preparada no basta para alcanzar el sabor deseado, se requiere el ingrediente particular, mucho amor, ¿Mucho Amor?, si lo demás de la receta no da la garantía de éxito, es una probabilidad, porque el ingrediente secreto viene del interior de nosotros, es el toque mágico.
Es dentro de nosotros donde se encuentra todo y allí es donde podemos buscar a la hora de preparar y hacer nuestra vida, ¿Quién puede dar a otros de lo que no tiene?, no podremos dar Amor a otros si no lo sentimos por nosotros mismos. Es por ello que cuando nos sucede cualquier inconveniente la pregunta es ¿pero por qué a mí?  que pasará si en vez de ella nos preguntamos, ¿Para qué me sucedió? Para algo, encontrar en el resultado una visión positiva nos llevará a construir en nuestras vidas lo esencial, SER, es cierto que el TENER ofrece placer y es parte de la certeza de la prosperidad, el SER nos garantiza retener y mantener la Felicidad, cuando observamos un niño de 5 años, sólo vemos allí una gran felicidad, sin preocupaciones, sin temores, con una ansia desmedida por aprender, una pasión de vivir la cotidianidad, un esfuerzo enorme por compartir con los demás y demostrar todo su cariño y Amor, entonces nos preguntamos ¿Y qué pasó con esa felicidad ahora que somos adultos?  La hemos dejado ir, nos hemos dedicado a otros menesteres y hemos dejado el SER, para TENER,  pero no todo se perdió, es posible recuperarla, vamos a hacer estos ejercicios, vamos a transformar nuestras vidas, vamos a brindarnos Amor, para darlo a nuestros semejantes  y SEREMOS.
Medita, separa un espacio de tiempo regular en tu vida para encontrarte con Dios, en privado, para agradecerle por todo lo recibido y acceder a su sabiduría, existen miles de técnicas, cierra los ojos en un lugar libre de ruidos y distractores, relaja tu cuerpo y simplemente observa a lo lejos, sin que tu mente piense en nada diferente, concéntrate en una gran luz blanca a lo lejos que de manera creciente empieza a envolver tu cuerpo, empiezas a sentirte cada vez más y más relajado y repítelo mentalmente, hasta estar totalmente relajado. Sin importar cual sea el resultado final de tus primeros ejercicios, sólo practícalo, nada más, no califiques los resultados obtenidos, hazlo y ya, poco a poco iras recuperando para ti el contacto, poco a poco restituirás el cordón umbilical con el universo y la paz mágicamente comenzará a llegar y formará parte de ti.
Disfruta de la naturaleza a través de todo lo que tienes a tu alrededor, lo más cercano son las personas que conocemos, nuestra familia, amigos y conocidos, así como cuando teníamos 5 años, un abrazo, una bella palabra, aceptando su diferencia, tolerando su manera de pensar. A través del disfrute de lo maravilloso de los paisajes que están a nuestro alrededor y todo lo que podemos hacer para que sea mejor, ayudando a descontaminarlo,  invitando a otros a participar en ello sin obligación, darnos la oportunidad de encontrarnos con ella, pasear con los pies descalzos sobre la arena en la playa, por un sendero lleno de árboles, la brisa fría de la mañana al caminar en el parque, hay miles de maneras de hacerlo y de reconocerlo como parte del disfrute diario, al ir a la oficina en nuestro vehículo, abrir la ventana y disfrutar la brisa sin necesidad del aire acondicionado de nuestro vehículo y de paso ayudamos a la naturaleza, utiliza la bocina en tú vehículo si es necesario, la naturaleza está en todo lo que vemos y encontramos a nuestro alrededor, viéndolo como tal lo cuidaremos y disfrutaremos.
No juzgar a nuestro congénere, la tarea más cotidiana y fácil de hacer que hemos realizado durante toda nuestra vida es juzgar al otro, ver sus errores y defectos. Ponerme en los zapatos del otro facilita la acción de no juzgar, es lo que quisiéramos para nosotros, juzgar y calificar sin consideración no permite la diferencia, aceptar al otro con respeto y tolerancia es lo que deseamos que los demás hagan con nosotros,  practicando diariamente el ejercicio de no juzgar, crecemos, con amor por el otro, ya que podemos empezar a reconocer que igual que todos tenemos defectos y señalarlos en nada ayuda, aceptándolos nos enriquecemos y nos llenamos de Amor por nosotros mismos y después por los demás.
Retomo las palabras del Dr Dyer, ¨El maestro llega cuando el alumno está listo¨, cualquiera o cualquier cosa podrá ser nuestro maestro, el requisito es estar dispuesto a ser alumno y para ello no hay edad, tiempo, ni lugar, siempre se puede, es cosa de actitud.
Namasté,
GABRIEL OROZCO GUTIÉRREZ
Santo Domingo, Noviembre 29 de 2010

CAMBIAR, UN HÁBITO QUE NOS HACE CRECER

Usualmente cuando nos encontramos en situaciones cotidianas, en el tránsito vehicular, con nuestro cónyuge e hijos, en una reunión con nuestros amigos, en las actividades de trabajo, en fin todas aquellas circunstancias en las que podemos ver, analizar y evaluar todas nuestras acciones y las de otros pensamos y afirmamos que muchos de quienes están a nuestro alrededor deberían cambiar para que todo funcionara mejor.  Incluso es por ello que al evaluar las actividades de nuestros gobernantes, jefes, empresarios, opinamos acerca de que se debería hacer para que tuviésemos un mejor país, una empresa más sólida, un mejor equipo de pelota y hasta mejores hijos y amigos.
El cambio es lo que esperamos del mundo, porque es la solución a las múltiples diferencias y dificultades que se presentan, basta con salir a la calle y ver las grandes cantidades de  personas que no cuentan con los mínimos recursos, leemos en los periódicos los asaltos, asesinatos, robos, todo tipo de tragedias que son en general  la gran mayoría de las informaciones que atraen, vemos en la televisión que los gobiernos se pelean por sus diferencias políticas, religiosas, étnicas y geográficas, seguimos rogando para que se hagan las cosas de tal o cual manera, para que se administren los recursos del estado de manera adecuada y decorosa, pedimos se utilice el lenguaje y las palabras precisas, se aplique este o aquel sistema político, se alabe a Dios, Alá, Buda, Cristo o Yavhé, regularmente uno con preferencia, todo ello porque tenemos a nuestro haber el derecho de calificar, señalar y hasta juzgar; ser dueño de la verdad es parte de la cotidianidad, nos volvemos expertos en áreas sociales, económicas, empresariales, teológicas  y suponemos por ello que nuestros congéneres deberían hacer lo propuesto por nosotros.
En las últimas elecciones presidenciales en mi país y hablo de éstas porque es tal vez de las cuales más puedo dar referencia, los bandos pontificábamos acerca de la manera, la forma y el estilo de cómo administrar, los medios de comunicación de acuerdo a sus intereses presentaban las noticias con el sesgo deseado para garantizar el incremento de las votaciones a favor del candidato de preferencia, la polarización se convirtió en la estrategia perfecta para obtener el objetivo y ganar la presidencia, mientras la gente del común aquellos que no nos preocupábamos por los intereses que se mueven detrás de las acciones, somos sacados a la calle blandiendo el trapo de color seleccionado, con vivas y arengas a favor de nuestro candidato y con vituperios y desprestigio al opositor, en las redes sociales y en los comentarios en los diferentes medios de comunicación dejábamos detrás de sí un mar de enfrentamientos con todo tipo de calificativos, de recuerdos del pasado hecho y no hecho, preferiblemente presentar al opositor como aquel que desmedidamente se ha encargado de hacer alianzas con políticos de otros países o amigos de creencias políticas que no van con nuestro modo de pensar, he aquí una radiografía sucinta de la situación particular y como resultado siempre encontramos que le pedimos a los demás que deberían cambiar si queremos un mejor país.
El cambio, esa acción cotidiana que deseamos para unos y no permitimos para nosotros, es el meollo de la discordia, la exigimos para quienes piensan distinto a nosotros pero no la aplicamos para nosotros porque ellos, los demás, nuestros opositores, nuestros contradictores, son quienes están equivocados, son quienes deben cambiar en aras de un mejor estar. Al final el resultado vaticinado es que no es posible ponerse de acuerdo y trabajar juntos por crecer, pero la historia nos ha mostrado que gracias a muchos cambiar ha sido posible para que los hombres continuemos creciendo. Esperamos y deseamos soluciones mágicas y existen si lo queremos, es posible trabajar para cambiar, empezando por mí. La solución está en que yo cambie si quiero ver el mundo cambiar, sin esperar a que los demás lo hagan, sólo hacerlo y ya, así podré empezar a ver otro mundo instantáneamente, vamos a hacer un ejercicio y saquemos nuestras conclusiones de él.
A partir de ya mismo voy a pensar y actuar como si a quien me dirija soy yo mismo, ¿Cómo me saludaría? ¿Cómo me llamaría la atención? ¿Cómo opinaría de las ideas políticas, económicas, religiosas de mi mismo?  Cuando podemos ver a nuestro semejante de una manera diferente, como si fuese yo mismo, el tratamiento será otro, estaremos dispuestos a aceptar que ese otro tenga una religión diferente a la nuestra y a pesar de ello seguiremos siendo los mejores amigos, el tratamiento y la delicadeza de las palabras, las referencias hacia otros será otra y sólo porque a quien envío el mensaje es a mí mismo. Cambiar el punto de vista hará posible que vea una nueva perspectiva, el mundo empezará a cambiar mágicamente, ya mi contendor u opositor dejará de serlo, ahora será un amigo, un compañero, un aliado  a quien en aras del trabajo y del crecimiento conjunto, ofrezco el más grande de mis talentos.
Cambiar así significará a partir de ahora que ya no lucho contra nada, trabajo para ir en la búsqueda de una mejor calidad de vida, mi congénere soy yo mismo y para mí lo único que deseo es beneficio, prosperidad y abundancia.  En una oportunidad Vappa le mencionó a Buda, ¨Tú si eres bueno¨ y Buda le respondió, ¨ No vencí al mal ni abracé al bien. Me aparté de ambos¨ las cosas en la vida son y nosotros somos quienes les damos calificaciones, dejar a un lado dichas valoraciones nos permite aceptar a los demás en su máxima dimensión, es aceptar que la diferencia es parte de la cotidianidad, se puede ser tolerante al aceptar que la verdad no es única, se puede convivir con amor teniendo a mi lado a quien piensa y obra diferente, sin dolor.
Aceptarnos a nosotros mismos tal como somos es el primer cambio, porque de esa manera haremos lo propio con los demás y el milagro sucederá instantáneamente, sin esfuerzos, con amor.
NAMASTÉ.
GABRIEL OROZCO GUTIÉRREZ
Noviembre 22 de 2,010