miércoles, 8 de diciembre de 2010

SER, POSIBLE

Por alguna razón que parece no podemos explicar hoy no estamos satisfechos con lo que pasa en nuestras vidas, durante muchos años con certeza hemos realizado actividades en nuestras vida que nos proporciona felicidad, prosperidad, crecimiento profesional, empresarial, económico, social y familiar y estamos en la búsqueda de soluciones a nuestros problemas e insatisfacciones a través de acciones mágicas o únicas. Las mágicas son posibles y las únicas son poco probables, las primeras son aquellas en las que las soluciones se producen dentro de nosotros y las segundas son aquellas que se presentan como recetas de cocina en las que describimos con detalle los ingredientes y el procedimiento a seguir para alcanzar el menú deseado.
Una actividad que disfruto es la de cocinar, desde niño veía a mi madre preparar diferentes platos, no prestaba mucha atención a la combinación de los elementos,  me distraía observándola desde disponer los ingredientes, los utensilios y luego observaba como mágicamente esos elementos los combinaba probando paulatinamente la preparación, descubría en cada gesto, comentario y alegría que manifestaba, el amor, la dulzura y  la pasión con que lo realizaba. Ya fueron pasando los años y yo continuaba en la observación hasta que por razones de necesidad cuando mi madre se ausentaba empecé a preparar algunos de ellos para mí o  mis hermanos, paulatinamente ese quehacer lo he venido realizando como decía ella, agregándole el mejor de los ingredientes, mucho Amor. Esta pasión  me ha llevado a convertir ésta en una actividad que comparto con mi familia y mis amigos y he encontrado que la receta únicamente bien preparada no basta para alcanzar el sabor deseado, se requiere el ingrediente particular, mucho amor, ¿Mucho Amor?, si lo demás de la receta no da la garantía de éxito, es una probabilidad, porque el ingrediente secreto viene del interior de nosotros, es el toque mágico.
Es dentro de nosotros donde se encuentra todo y allí es donde podemos buscar a la hora de preparar y hacer nuestra vida, ¿Quién puede dar a otros de lo que no tiene?, no podremos dar Amor a otros si no lo sentimos por nosotros mismos. Es por ello que cuando nos sucede cualquier inconveniente la pregunta es ¿pero por qué a mí?  que pasará si en vez de ella nos preguntamos, ¿Para qué me sucedió? Para algo, encontrar en el resultado una visión positiva nos llevará a construir en nuestras vidas lo esencial, SER, es cierto que el TENER ofrece placer y es parte de la certeza de la prosperidad, el SER nos garantiza retener y mantener la Felicidad, cuando observamos un niño de 5 años, sólo vemos allí una gran felicidad, sin preocupaciones, sin temores, con una ansia desmedida por aprender, una pasión de vivir la cotidianidad, un esfuerzo enorme por compartir con los demás y demostrar todo su cariño y Amor, entonces nos preguntamos ¿Y qué pasó con esa felicidad ahora que somos adultos?  La hemos dejado ir, nos hemos dedicado a otros menesteres y hemos dejado el SER, para TENER,  pero no todo se perdió, es posible recuperarla, vamos a hacer estos ejercicios, vamos a transformar nuestras vidas, vamos a brindarnos Amor, para darlo a nuestros semejantes  y SEREMOS.
Medita, separa un espacio de tiempo regular en tu vida para encontrarte con Dios, en privado, para agradecerle por todo lo recibido y acceder a su sabiduría, existen miles de técnicas, cierra los ojos en un lugar libre de ruidos y distractores, relaja tu cuerpo y simplemente observa a lo lejos, sin que tu mente piense en nada diferente, concéntrate en una gran luz blanca a lo lejos que de manera creciente empieza a envolver tu cuerpo, empiezas a sentirte cada vez más y más relajado y repítelo mentalmente, hasta estar totalmente relajado. Sin importar cual sea el resultado final de tus primeros ejercicios, sólo practícalo, nada más, no califiques los resultados obtenidos, hazlo y ya, poco a poco iras recuperando para ti el contacto, poco a poco restituirás el cordón umbilical con el universo y la paz mágicamente comenzará a llegar y formará parte de ti.
Disfruta de la naturaleza a través de todo lo que tienes a tu alrededor, lo más cercano son las personas que conocemos, nuestra familia, amigos y conocidos, así como cuando teníamos 5 años, un abrazo, una bella palabra, aceptando su diferencia, tolerando su manera de pensar. A través del disfrute de lo maravilloso de los paisajes que están a nuestro alrededor y todo lo que podemos hacer para que sea mejor, ayudando a descontaminarlo,  invitando a otros a participar en ello sin obligación, darnos la oportunidad de encontrarnos con ella, pasear con los pies descalzos sobre la arena en la playa, por un sendero lleno de árboles, la brisa fría de la mañana al caminar en el parque, hay miles de maneras de hacerlo y de reconocerlo como parte del disfrute diario, al ir a la oficina en nuestro vehículo, abrir la ventana y disfrutar la brisa sin necesidad del aire acondicionado de nuestro vehículo y de paso ayudamos a la naturaleza, utiliza la bocina en tú vehículo si es necesario, la naturaleza está en todo lo que vemos y encontramos a nuestro alrededor, viéndolo como tal lo cuidaremos y disfrutaremos.
No juzgar a nuestro congénere, la tarea más cotidiana y fácil de hacer que hemos realizado durante toda nuestra vida es juzgar al otro, ver sus errores y defectos. Ponerme en los zapatos del otro facilita la acción de no juzgar, es lo que quisiéramos para nosotros, juzgar y calificar sin consideración no permite la diferencia, aceptar al otro con respeto y tolerancia es lo que deseamos que los demás hagan con nosotros,  practicando diariamente el ejercicio de no juzgar, crecemos, con amor por el otro, ya que podemos empezar a reconocer que igual que todos tenemos defectos y señalarlos en nada ayuda, aceptándolos nos enriquecemos y nos llenamos de Amor por nosotros mismos y después por los demás.
Retomo las palabras del Dr Dyer, ¨El maestro llega cuando el alumno está listo¨, cualquiera o cualquier cosa podrá ser nuestro maestro, el requisito es estar dispuesto a ser alumno y para ello no hay edad, tiempo, ni lugar, siempre se puede, es cosa de actitud.
Namasté,
GABRIEL OROZCO GUTIÉRREZ
Santo Domingo, Noviembre 29 de 2010

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